BRUSELAS.- "Cuando el gato no está, los ratones bailan". El dicho popular, más difundido en el norte de Europa, podría traducirse ahora por: "Si la Unión Europea (UE) está ausente, las agencias de rating hacen de las suyas".

La aparente ineficacia de las decisiones del bloque para contener el incendio de endeudamiento en Grecia y su posible expansión a Italia o España siguen aportando combustible a las agencias de calificación como Moody?s, que colocó la deuda soberana irlandesa al nivel de "bono basura". ¿A quién le tocará después? "Esa decisión es incomprensible y cuestionable", comentaba la portavoz de la Comisión Europea, Pia Ahrenkilde.

Como nueva muestra tangible de la batalla abierta entre las agencias de calificación y la UE, Fitch bajó la nota de Grecia del ya malo B+ al pésimo CCC, al borde de la bancarrota. Pero el lenguaje diplomático de Bruselas parece tener el mismo efecto que una gota de agua en el desierto: su evaporación es casi inmediata. Da igual quien sea, Standard & Poor?s, Moody?s o Fitch. El trío de agencias sigue haciendo su juego, poniendo en jaque al ejecutivo de los 27 socios, al Banco Central Europeo (BCE) y a todo aquel que pretende hacerles frente con sus mensajes institucionales.

Consciente de que los 17 socios de la zona euro, y la UE en general, están metidos en un agujero negro, Londres exigió este miércoles que el bloque comunitario tome "una acción decidida" para evitar que la crisis de endeudamiento acabe poniendo en peligro a la economía mundial. Mientras tanto, Italia tenía el dudoso honor de entrar en la categoría de "socio de la UE vigilado" por la "troika del rating", a la cual la comisaria de Justicia del bloque, Viviane Reding, casi atribuyó poderes omnímodos: "Europa no puede permitir que tres empresas privadas estadounidenses la destrocen", comentó. Europa vuelca la carga de la prueba sobre el "desmesurado poder" de las agencias de calificación y son muchos quienes piden en Bruselas la creación de una agencia europea, que utilice criterios más transparentes, mesurados, neutrales y "científicos" a la hora de elaborar sus notas de calificación.